Por Horacio Marinaro, especial para Diario Mendoza Today.

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No hay fiestas, ni partidos de fútbol por importantes que sean que logren alejarnos de las rutinas políticas, y en algunos casos, lamentablemente, de las miserables prácticas políticas que desde el poder provincial se traman a diario.
No debería sorprenderme. Es más, nadie debería sorprenderse de que así sea, porque es bien sabido que cualquier fiesta puede alegrar, pero no remplaza los rigores de la política local. Esto es así porque pese a las durezas económicas y sociales de nuestra provincia, como dice el tango “el mundo sigue andando”, mientras el transcurrir en nuestra Argentina en estos tiempos aporta más inquietudes y miedos que tranquilidad y esperanza. Mendoza y Malargüe, por supuesto, no son la excepción.
Y este gobierno provincial se encarga con cierta diligencia de confirmar esta hipótesis. ¿Esto quiere decir que el gobierno provincial está agotado? Yo no sería tan determinante, pero me pregunto si el frente político provincial goza de buena salud o está sufriendo algunos achaques o ha perdido algo de optimismo y entusiasmo. Si su visión está borrosa, aunque sigue siendo poderoso, de la mano férrea del coloso Alfredo Cornejo, el actual “Don” de la provincia que hoy dispone del voto, del poder y esto se manifiesta en varias intendencias.
El régimen provincial acostumbra a manipular a mansalva un capital en efectivo. Los empresarios que por lo general gustan de estar colgados del cinturón del Estado, están muy atentos a esta manipulación provincial. Razones para estarlo no faltan, puesto que hay 1023 millones de ellas birladas amañadamente a un megaproyecto invalorable para la provincia toda y en especial para el sur de la misma.
Reconozcamos que esta mezquina corriente política es activa y eficaz aparentemente, pero no invencible. Es más, hoy creo que su poder registra un notable bajón.
Y es que política y corrupción van de la mano con la administración provincial, siendo IMPSA una muestra valedera de lo que digo, en la Casa de Gobierno de Mendoza se trabaja contrarreloj para terminar con la seudo privatización de la empresa.
Al expresar que “para el estado esta empresa es un pasivo constante” este gobierno ratifica su satisfacción por estar a ambos lados del mostrador, situación en la que se siente por demás cómodo.
Curiosamente desde el actual gobierno nacional “no entienden” por qué el Estado participó del salvataje de IMPSA, afirmando que fue absolutamente en vano estatizarla en 2021, no entendiendo el por qué y no compartiendo los fundamentos para hacerlo, como explicara el “secretario de Planeamiento y Gestión para el Desarrollo Productivo y de la Bioeconomía”, Juan Pazo. Obviamente no conocen a Cornejo, sus secuaces, sus propósitos y sus modus operandi.
En tal contexto de política y corrupción no puede quedar impune el pacto de Cornejo con el kirchnerismo para estatizar IMPSA. Para quedar bien con Milei, hoy privatizan lo que ayer estatizaron con Alberto Fernández, y cuyos únicos beneficiados fueron los ñoquis de Franja morada y La Cámpora, que recibían USD 4.500 mensuales como directores, síndicos y CEO”, argumentó el concejal de ciudad Gustavo Gutiérrez, quien añadió: “Si tuvieren un mínimo de decencia deberían devolver lo cobrado por este papelón”.
Tema aparte, deberían hacer lo propio con el Centro de esquí Penitentes, devolviéndolo a sus legítimos dueños, y dejando de usar al estado para hacer negocios y componendas.
Una muestra más del gobierno a ambos lados del mostrador. A propósito, Muchacho a ustedes que le gusta estar de los lados del mostrador: “Los malargüinos necesitamos las cloacas”
El Frente hoy es una clara expresión decadente en el siglo XXI donde la corrupción de algunos socios y adláteres es escandalosa y da como resultado el agotamiento de las recetas populistas para sostener adhesiones. Por si quedase alguna duda de que el populismo no es exclusivo del peronismo, aquí están Don Alfredo y sus muchachos para cultivarlo y llevarlo a su máxima expresión. Cualquier parecido con el partido de La Matanza o la provincia de Axel Kicillof no es mera coincidencia: son un mismo modelo y matriz.
Como ciudadanos deberemos aprender o resignarnos a convivir en nuestra vida cotidiana con tantas cosas desagradables que nos acompañarán muy a pesar nuestro.
A la actual conducción política hay que ponerle límites porque está y dispone del poder del cual usa y abusa y seguramente lo seguirá disponiendo, pero deberíamos hacerle comprender que, sobre él, existe algo superior que somos los ciudadanos mendocinos y que, así como salimos a la calle a festejar la copa mundial de fútbol y la copa América, podremos hacerlo para decir un rotundo no a la corrupción y sus excesos.
Mendoza reclama un cambio económico y social, priorizando la defensa provincial, de los arrebatados y poderosos partidos nacionales. Necesitamos un cambio no, una revolución.
Menuda tarea. Complicada pero no imposible. No hablamos de ingresar al reino de la prosperidad y comodidad, sino simplemente de hacer funcionar un capitalismo provincial en beneficio de una sociedad que se lo merece hace tiempo.
Finalmente, un recordatorio de necesidad a la gestión provincial:“En Malargüe queremos que nos terminen las cloacas”.
Fuente Mendoza Today